Una grapadora que se atasca casi siempre está bien. Lo que suele estar mal es la grapa que se le ha puesto dentro, y eso pasa porque la caja se compra mirando el precio y no el número.
Los dos números de la caja son la única especificación que importa, y se entienden en un minuto.
Qué significan 26/6 y 24/6
El primer número es el ancho del alambre. El 26 es más fino, el 24 más grueso. El segundo es la longitud de la pata en milímetros: 6 mm, 8 mm, 10 mm.
De ahí salen las combinaciones que se ven en cualquier papelería:
- 26/6 — la estándar de oficina. Hasta unas 20-30 hojas según grapadora. Es la que lleva la mayoría de las grapadoras de sobremesa.
- 24/6 — alambre más grueso, mismo largo. Aguanta mejor sin doblarse, pero necesita una grapadora preparada para ese calibre.
- 26/8 y 24/8 — pata más larga, para grosores mayores. Si se usan en un taco fino, la pata sobra y se dobla mal por detrás.
La regla práctica: la pata debe ser aproximadamente el grosor del taco más 4 mm. Ni más ni menos.
Las tres causas del atasco
La grapa equivocada. Es la primera con diferencia. Un 24/6 en un cargador de 26/6 entra forzado y se traba a la segunda o tercera grapa. Y una 26/8 en un taco de cinco hojas se dobla sobre sí misma dentro del mecanismo.
Demasiadas hojas. Cada grapadora tiene un máximo y el máximo es real. Pasarse una vez no rompe nada, pero deja la grapa a medio clavar dentro del canal, y la siguiente choca con ella.
La tira mal colocada. Las grapas vienen pegadas en tira. Si la tira no está apoyada a fondo contra el empujador, la primera grapa entra torcida.
Casi siempre es una de esas tres. Los mecanismos de una grapadora de metal en condiciones no se estropean solos.
Cómo desatascar sin romperla
Abre la grapadora del todo, hasta dejarla plana, y saca la tira de grapas restante. La grapa atascada casi siempre está a la altura del canal de salida.
Se saca tirando hacia arriba con unas pinzas o con la punta de unas tijeras. Lo que no hay que hacer es accionar la grapadora con fuerza para “empujarla”: eso es lo que dobla el yunque, y con el yunque doblado ya no cierra bien ninguna grapa.
Cuánta grapa comprar
Una caja de 5.000 grapas de 26/6 dura años en una casa y meses en una oficina pequeña. Es la compra que casi nadie repite dos veces, así que conviene acertar el calibre a la primera y comprar una caja grande de la medida correcta en lugar de tres cajas pequeñas de medidas distintas, que es como se acaban mezclando.
Si en el cajón ya hay grapas mezcladas, lo más rápido es tirarlas. Distinguir un 24 de un 26 a ojo es difícil y el coste de equivocarse es un atasco.
Cuándo no usar grapadora
Para documentos que van a separarse otra vez, la grapa es mala idea: deja el agujero y rompe la esquina al quitarla. Para eso están los clips, que además permiten añadir hojas después.
Y para lo que va a un archivador de anillas, tampoco: la grapa estorba al pasar páginas y hace bulto en el lomo. Se perfora y ya está.
Preguntas frecuentes
¿Qué grapas necesita mi grapadora?
Lo pone en el cargador o en la base, y si no, en el manual. Si no hay forma de saberlo, la apuesta segura en una grapadora de sobremesa doméstica es la 26/6, que es el estándar más extendido en España.
¿Cuántas hojas aguanta una grapa del 26/6?
Entre 20 y 30 hojas de 80 gramos, según la grapadora. La limitación no suele ser la grapa sino la fuerza del mecanismo. Por encima de 30 hojas hace falta una grapadora de mayor capacidad y grapa de pata más larga.
¿Por qué se dobla la grapa hacia un lado?
Casi siempre porque la pata es demasiado larga para el grosor del taco: sobra alambre y se tuerce al cerrar. También ocurre con el yunque de la base desalineado, que es lo que pasa después de forzar un atasco.
¿Se pueden usar grapas 24/6 en una grapadora de 26/6?
Mejor no. El alambre del 24 es más grueso y roza en el canal. Puede que entren las primeras y se atasque a la quinta, que es el peor de los casos porque parece que funciona.
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