El A3 es el doble exacto de un A4: 297 × 420 mm frente a 210 × 297. Esa es toda la relación, y explica la mayoría de las decisiones que vienen después.
Antes de comprar una resma conviene contestar dos preguntas, y la segunda es la que suele frenar la compra.
Para qué sirve de verdad en casa
Los usos que justifican tener A3 en casa son bastante concretos:
- Carteles y avisos. Un A4 en un tablón se lee de cerca; un A3 se lee desde la puerta.
- Planos, esquemas y organigramas. Cualquier cosa donde reducir a A4 obliga a un cuerpo de letra que no se lee.
- Dibujo y manualidades. Aquí el A3 no es una comodidad, es el formato.
- Tablas grandes. Un calendario anual o un cuadro de turnos en A4 es un ejercicio de paciencia.
- Plastificar carteles. Si vas a plastificar en A3 necesitarás también fundas del tamaño correspondiente, que es un gasto que suele olvidarse en el cálculo.
Si tu caso no está en esa lista, lo más probable es que el A3 se quede intacto.
La pregunta que frena la compra: ¿tu impresora puede?
La mayoría de las impresoras domésticas son A4 y no admiten A3 de ninguna manera. No es cuestión de forzarlo: la bandeja y el recorrido del papel no dan.
Las que sí pueden se dividen en dos grupos. Las A3 completas, que imprimen a sangre en todo el formato, y las que aceptan A3 solo por bandeja manual trasera, hoja a hoja. Estas segundas funcionan, pero imprimir treinta carteles se hace largo.
Merece la pena comprobarlo antes de comprar el papel y no después. Una resma de 500 folios A3 ocupa bastante armario para algo que no se puede usar.
La alternativa: dos A4
Casi cualquier programa permite imprimir un documento a tamaño póster repartido en varias hojas. Dos A4 en horizontal, pegados por el borde largo, dan prácticamente un A3.
Para un cartel interno, una lista de turnos o un esquema de trabajo, es perfectamente suficiente y no requiere ni papel ni impresora especiales. Con folios A4 normales y cinta por detrás se resuelve en cinco minutos.
Donde no vale es en cualquier cosa que se vea de cerca o que represente a alguien: la junta central se nota siempre.
Gramaje: no todo el A3 es igual
Para impresión normal, 80 gramos, igual que en A4. Pero el A3 se usa mucho para cosas que se manipulan y se cuelgan, y ahí el 80 se comba: un cartel A3 de 80 gramos sujeto solo por arriba se dobla sobre sí mismo.
Para carteles que van a estar de pie o colgados, a partir de 120 gramos. Para dibujo, más todavía. Una resma de A3 blanco de impresión cubre el uso general; para cartelería conviene el gramaje alto y en cantidad pequeña.
Cómo guardarlo
Un detalle práctico que se descubre tarde: el A3 no cabe en casi ningún cajón ni en la mayoría de las baldas de un armario de oficina. Y guardado de pie, se comba en una semana.
Lo razonable es comprar paquetes pequeños en lugar de resmas de 500, salvo que haya un sitio plano donde dejarlo.
Preguntas frecuentes
¿Qué medidas tiene un folio A3?
297 × 420 mm, exactamente el doble de un A4 (210 × 297 mm). Dos A4 puestos por el lado largo dan un A3.
¿Puedo imprimir A3 en una impresora A4?
No directamente. Lo que sí puedes es imprimir el documento en modo póster repartido en dos A4 y unirlos. Para uso interno funciona bien; para algo presentable, se ve la junta.
¿Qué gramaje de A3 para carteles?
A partir de 120 gramos si el cartel va colgado o de pie, porque el de 80 se comba. Para impresión normal que se va a plastificar o a poner en un tablón plano, 80 es suficiente.
¿Merece la pena comprar una resma de A3?
Solo si el uso es recurrente. Para un cartel puntual sale más a cuenta el paquete pequeño o imprimir en dos A4: una resma de 500 hojas A3 es mucho papel y ocupa un sitio que en casa suele no existir.
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